HABLEMOS DE AUTISMO EN EL ENCIERRO DEL HOGAR

HABLEMOS DE AUTISMO EN EL ENCIERRO DEL HOGAR

 

Lic. Psicología Karen Rodriguez

Ilustración: Maria Chevallier

“Un cronopio es un dibujo
fuera del margen, un
poema sin rimas”

Julio Cortázar

Cuando me propuse escribir sobre autismo, pensé de qué manera hacerlo y me topé esta frase de nuestro respetado Cortázar. Me pareció interesante porque me permite describir un poco de qué se trata el autismo.
Dejando de lado la literalidad de la definición de un cronopio, me quedo pensando en ese fuera de margen. Para mí, el autismo es la falta de margen, la falta de borde. ¿Qué quiero decir con falta de borde?
El cuerpo de un sujeto es una conformación psíquica que se comienza a esbozar a muy temprana edad gracias a los otros cuidadores que no rodean. Estos otros  permiten  que nuestros cuerpos se vayan delimitando y conformando, creando así un mapa conceptual de lo que para nosotros es la imagen de nuestro cuerpo, cómo nos sentimos con este cuerpo y luego todas las distorsiones que podríamos crear a partir de esta imagen. En la constitución psíquica del niñ@, adolescente o adulto autista, el cuerpo que se constituye, se conforma sin bordes. Esta falta de  delimitación hace que muchas veces se sufra muchas crisis donde justamente este sujeto se desborda. Estas crisis pueden ser desde llantos incontrolables, lastimarse a sí mismo, generando golpes reiterados de alguna parte de su cuerpo con algún objeto o lugar. Por ejemplo,atendí una vez a un niño que repetidas veces golpeaba su cabeza con el piso. Hasta que entendí que este niño tenía la necesidad de crear una estructura para su cuerpo con el ritmo que creaba en el golpe. Por lo que inmediatamente contacté con una musicoterapeuta para enseñarle otro tipo de ritmo para su cuerpo con instrumentos musicales varios.
De ahí mi recomendación e insistencia con los talleres de arte en la salud mental. Por supuesto, con el  acompañamiento de las terapias correspondientes y su respectiva medicación en casos necesarios. El niño autista sufre trastornos sensoriales por esta falta de borde en el cuerpo. Es por ello que hay niños que sienten desequilibrio o dolor al caminar, a veces necesitan estar desparramados sobre el cuerpo del otro. Otras veces no toleran la  presencia del otro, les molestan los ruidos, los gritos, los lugares con muchas voces. Todo depende del nivel de gravedad de cada caso.
En el encierro, el acompañamiento de las terapias brindadas de forma virtual se ha vuelto un desafío, porque allí no hay otro cuerpo que intervenga. Por lo que muchas veces se interviene asesorando a los padres para brindar herramientas que les sirvan ante situaciones de desborde.
Muchas de esas herramientas tienen el objetivo de crear este borde para el cuerpo sin margen del autismo. En esta cuarentena las consultas por el desborde de los niños que han dejado de lado las rutinas, los espacios por fuera del hogar, como la escuela, los institutos de terapia, los amigos, las docentes, la maestra de apoyo.
Todo ello se volvió de repente una virtualidad en un mismo espacio del hogar, con los padres cumpliendo varios roles: docentes, padres, terapeutas, maestra de apoyo, etc. Lo que hace pensar que una principal recomendación para los padres es que no se sientan en la obligación de saber todo sobre cada disciplina. Que el desborde es algo esperable en el encierro del hogar. El desborde es el funcionamiento real de la psiquis del niño autista. Lo interesante sería preguntarse de qué manera podemos ayudar a construir ese borde en estos niños. Una madre de un niña autista me dijo “qué buena pregunta… con razón está obsesionada con una caja donde se mete y juega, crea ese borde. Gracias, ahora la voy a ayudar a crear algo con esa caja”;. Esta respuesta es el efecto de una pregunta que abre un espacio. Esto permite que los niños pueden hacer resonar la particularidad de sus cuerpos.

 

instagram:@karenroog
mail: gisellakarenrodriguez@gmail.com

 

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