PARASITE, TAN FEOS, SUCIOS Y MALOS

Parasite es una gran película, sin dudas. En una Corea del Sur divida terriblemente social, urbana y geométricamente una familia pobrísima trata de salir de su submundo tomando puestos en la casa de una acaudala familia

Por Javier Ozollo

Todo cinéfilo está tentado de escribir sobre la película que gana el Oscar. No soy la excepción.
Parasite es una gran película, sin dudas. En una Corea del Sur divida terriblemente social, urbana y geométricamente una familia pobrísima trata de salir de su submundo tomando puestos en la casa de una acaudala familia.
Según mi modesto modo de ver tiene dos miradas centrales, que no anulan otras muchas posibles. La primera que se me ocurre, sin orden de prelación, es la mirada al interior del propio cine.


Parasite, evoca a aquella gran película de Ettore Scola Feos, sucios y malos de 1976, en la que supiera brillar Nino Manfredi. No es una burda copia, como el gran amague que se comió la Academia premiando a La vida es Bella, cuando su esencia ya estaba plasmada en la maravillosa el Tren de la vida de Mihaileanu. Sino que tiene una sutil evocación homenaje a al neorrealismo italiano, retratando esa familia sórdida, de oscuros fines, sumergida en un pobreza insoportable. La inundación y la hija fumando en el inodoro del cual salen borbotones de agua servida, es una escena italiana. Homenaje que creo se ve acentuado por la música italiana pop de los 60 (De rodillas de Gianni Morandini) en la escena de la pelea entre la familia protagonista que ha arrebatado uno a uno los cargos de empleados de la familia rica y la ama de casa recién echada y su pareja.


Una segunda mirada, es la política.
Bong Joon-ho, el talentoso director, es sociólogo. Cuando Parasite habla de política, Bong sabe de qué habla. El planteo político es simple, los de abajo y los de arriba. Infinitas gracias al coreano por la ausencia de clase media, siempre el lugar cómodo del propio director y de los espectadores. Tampoco hay medias tintas morales en un planteo, donde los pobres nos son buenamente angelicales, ni los ricos maléficos y calculadores. A Bong Joon-ho le alcanza con mostrar las diferencias de planos de los dos mundos. La división no es sólo social, es también urbana y geométrica. La reducida ventana de los pobres da un callejón basural donde los borrachos orinan mientras que el gran ventanal de los ricos da a un paradisiaco jardín, metáfora urbana de una separación real y cotidiana. La división es geométrica, los ricos viven arriba en el lugar luminoso de la casa, mientras el reino de los pobres es el sótano de oscuros pasillos. Pero en esa segmentación social no hay conciencia de causas, sólo una diferencia: los ricos viven ignorantes de su entorno menesteroso, mientras que los pobres son conscientes de ese mundo rico y luminoso al
que sólo un plan (que inevitablemente fracasará, según la perspectiva de Kim ki-taek, el padre familiar) los podrá acercar. Los pobres, por este conocimiento del otro, todo lo pueden invadir. Como las cucarachas, viven en las partes bajas y oscuras pero cuando la luz se apaga invaden e irrumpen en el mundo luminoso de los ricos.
No sé si Bong Joon-ho, conoce nuestro país vecino, pero la metáfora con Chile es terriblemente actual.

 

1 thought on “PARASITE, TAN FEOS, SUCIOS Y MALOS

  1. Perdón a los lectores, el articulo tiene un error. El nombre del interprete de la canción pop italiana “De rodillas” es Gianni Morandi, no Morandini como puse en la nota. Gracias. Javier

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