MENDOZA ESTÁ

 

Por Patrick Boulet

jerelaut@yahoo.com.ar

 

Los valores de la restauración conservadora europea del siglo XIX aparecieron como novedad en boca del actual gobernador y cara visible de la campaña: “orden”, “eficiencia”, “lo que hay que hacer”, “verdad”, “honestidad” y …. Ambivalencias que suponen que todes estamos de acuerdo (¿Qué será ser honesto?) y que invocan a un supuesto contrato social sin clases sociales. A pesar del desarrollo de las ciencias sociales y del debate político parece que en un importante sector de la población estamos perdiendo.

“Mendoza está, pariendo filósofos y pintores que no piensa alimentar cuando mayores”, decía el gran Jorge Marziali y en ese “está” definía quizás nuestra tierra seca. Mendoza está y se mueve poco.

Así se vió el 29 de agosto. El frente político de los conservadores juntó el apoyo de la mitad de les mendocines. Más abultado de lo esperado previamente,  pero no tan sorprendente. Reúne el voto del Partido Demócrata (superior al 10%), de los dueños de las bodegas y las fincas y del radicalismo conservador que no tiene ni registro de los Lencinas de inicio de siglo. El núcleo duro de ambos difícilmente baje hoy del 40% de la población menduca, por lo cual para ganarles hay que juntar mucho enfrente. Las oligarquías agrarias, bodegueras  y del comercio han construido sus candidatos en toda la historia mendocina, varios de ellos dentro del conservadorismo popular que empezó con el lencinismo y continuó con el peronismo. Si repasamos los gobernadores electos del peronismo del 83 para acá se distinguían muy poco de eso que nuestro compañero Javier Ozollo llamó, en un muy buen artículo publicado por Pagina 12, “la Mendoza Pacata”.

El voto histórico se mezcla con una base de pensamiento de derecha en todo el país, puesta en cuestión por los gobiernos de Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández (20017-2011 y 2011-2015) y reafirmada plenamente por el actual gobierno nacional. Los valores de la restauración conservadora europea del siglo XIX aparecieron como novedad en boca del actual gobernador y cara visible de la campaña: “orden”, “eficiencia”, “lo que hay que hacer”, “verdad”, “honestidad” y …. Ambivalencias que suponen que todes estamos de acuerdo (¿Qué será ser honesto?) y que invocan a un supuesto contrato social sin conflicto ni sin clases sociales. A pesar del desarrollo de las ciencias sociales y del debate político parece que en un importante sector de la población estamos perdiendo

Agregamos a esto el peso de la iglesia católica y el creciente de las evangélicas, con sus pastores embanderados con los antiderechos y volcados hacia el oficialismo.

Luego el voto mayoritario apuntó a la obra municipal, fundamentalmente cementado de calles, como prueba de hacedores, tal como hacían los antiguos gobernadores “gansos”. Esta puesta en escena permitió eludir que el gobierno provincial no ha realizado ni una obra pública significativa, excepto la finalización del asfaltado de la ruta 40 entre Pareditas y Malargüe comenzada por el gobierno anterior. Ni la doble vía a San Juan ni Portezuelo del Viento están cerca de su concreción. Sin embargo, parece la obra municipal tuvo su peso, sobre todo en los municipios del Gran Mendoza, donde además impactaron las malas gestiones de intendencias peronistas anteriores como es el caso de Guaymallén, Luján y Las Heras.

Aprovechando una medida del gobierno anterior el gobernador Cornejo, mantuvo el desdoblamiento de las elecciones, en relación con las nacionales, profundizando en esta el ocultamiento de su pertenencia al Frente Cambiemos y particularmente la figura del presidente Macri. Esta estrategia dió  resultados y permitió revertir la derrota en las PASO nacionales. El pueblo ubica mayoritariamente al gobierno nacional como responsable de la mala situación económica (inflación, desempleo, tarifas…) y al gobierno provincial y varios municipales (incluso peronistas) como sobrios administradores y hacedores. Sumando a esto un gigantesco aparato clientelar y de beneficencia, no visto antes en la sobria Mendoza. Por ejemplo se regalaron bienes y subsidios en la última semana de campaña, pero se entregaba el 50% , el resto en la semana siguiente. Casi como la zapatilla derecha que popularizaron los caudillos norteños del siglo pasado. Más amenazas de todo tipo a les empleades públicos, expresadas  en la instrucción de marcar el voto y su posible identificación posterior

Reforzando la base conservadora, el gobierno provincial puso énfasis en el accionar represivo. Item Aula, Código Contravencional, promoción de jueces preliberales, defensa discursiva de la policía (obvio no en equipamiento o en sueldos), anti garantismo formaron su base jurídica. La escandalosa persecución a la organización de trabajadores Tupac Amaru, a docentes disidentes y a cualquiera que levantara la mano para discutir, su base política.  Esta práctica represiva le sumó más apoyo de lo que le restó, lo que pinta por si sola el momento ideológico-cultural de la sociedad mendocina.

La candidata del peronismo reunió en si misma varias condiciones diferentes a la propia historia del movimiento. MUJER, joven, progresista, feminista, soltera y muy activa, sin duda muy innovador para el peronismo y para Mendoza. Si bien su 35% no le alcanzó, no parece tan mal resultado.  La ubicó a 6 o 7 puntos por debajo de otros candidatos peronistas, algunos triunfadores, sin arrastre de una elección nacional y con cuatro departamentos menos, cuyos caudillos se apuraron a intentar salvar el pellejo, adelantando la elección ante una previsible derrota provincial (tres lo consiguieron).

La presencia y la campaña de Anabel Fernández Sagasti muestra un avance en un parte importante de la sociedad mendocina, no suficiente para ganar, pero significativa. Empezó con un bajo nivel de conocimiento público sin trabajo de gestión que le aporte votos cautivos, ganó la interna, reunió el apoyo (si bien mesurado, descartando de nuestra posición la idea del “fuego amigo”) de todo el peronismo y padeció algo que la trasciende largamente, el conservadorismo y la escasa renovación de la filial mendocina del movimiento de Juan y Eva.  A pesar de su tristeza del 29, (la de muches, la de quien firma), la flaca tiene mucho para seguir y para ganar. Lo que a Mendoza pareció sobrarle (en palabras de Javier Ozollo) quizás sea lo necesario para todo el país. Más mujeres, feminismo, progresismo y juventud.

Según las encuestas previas más asertivas (la de Elbio Rodriguez) se desmitifican algunas suposiciones como “mujer vota a mujer” y “joven vota a joven”, invocada permanentemente en la campaña del Frente de Izquierda y los Trabajadores. Les jóvenes entre 16 y 25 se inclinaron mayormente por la alianza conservadora (en menor medida que los más grandes) y aparentemente las féminas distribuyeron su voto de la misma manera que los varones. O sea, sororidad de género e identificación etaria son todavía muy incipientes en la provincia, aún con el discurso y figuras muy machistas y antiguas de la alianza conservadora.

El camino para seguir se presume bastante abierto. Algunes, seguidores de la leyenda viva del peronismo antiguo, proponen construir con plata la división del oficialismo y así pasar por el medio. Otres, construir una alternativa popular tan conservadora que compita con la propuesta oficial y aprovechando el desgaste, le gane.

Un tercer camino, y no se agota la lista, plantea continuar dando la batalla cultural contrahegemónica que permita avanzar al pueblo menduco hacia horizontes más populares, igualitarios y progresistas en lo ideológico. En esta nos anotamos.

 


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