LAS NIÑAS MADRES

LOS TRAUMAS  DE LAS NIÑAS QUE SON MADRES  

                                                                        “las niñas obligadas a ser madres vivencian dos momentos traumáticos, el abuso y el parto”

Lic. Karen Rodriguez* 

 

Hace tiempo que vengo leyendo y escuchando noticias de niñas de 10 años obligadas a gestar y a parir luego de un abuso. Y me hace pensar en la perversidad de nuestra sociedad, que tapa y nos convierte en cómplices de estas atrocidades. Es por esto que me pareció importante escribir sobre las consecuencias de ello en el desarrollo de la niñez, como así la falta de reconocimiento de las niñas como sujetos de derecho. 

Haciendo un recorrido histórico, en la antigüedad y la edad media los niños eran considerados literalmente objetos, se los consideraba un estorbo porque no servían como mano de obra productiva. Es por eso que los padres decidían si los dejaban vivir o si los mataban.  Luego se los empezó a considerar pequeños adultos, y este cambio de concepción los dispuso como mano de obra en las zonas industrializadas, trabajando bajo las mismas condiciones que un adulto.  Recién en el siglo XX comienza a esbozar el reconocimiento del niño como sujeto pleno de derecho y así en 1924 se promulga la Declaración de los derechos del niño. Sin embargo, durante la Segunda Guerra Mundial miles de niños fueron víctimas de muertes, torturas, violaciones, lo que desembocó en la posterior creación de la Convención De los Derechos del Niño como un tratado internacional de las Naciones Unidas, en 1989. Es a partir de esta fecha que se considera niño a todo ser humano desde su nacimiento hasta conseguir la mayoría de edad. Me gustaría detenerme en dos artículos.

El artículo 19 de dicha convención establece el derecho a la protección de la integridad física y mental (protección contra la esclavitud, malos tratos y torturas). 

El derecho a la protección de la integridad física está siendo vulnerado en las niñas que son obligadas a parir. Es un acto de tortura, como lo hacían en la edad media. 

Me pongo a pensar si como sociedad seguimos alienados a ideas medievales que no reconocen que la psiquis de una niña está en pleno desarrollo. 

A esas niñas se las obliga a gestar luego de ser abusadas: son dos hechos traumáticos que vivencian y que quedan como una herida psíquica abierta a lo largo de su vida. Primer hecho traumático es el abuso sexual al que fue sometida, lo que atenta no sólo contra su cuerpo sino con la destrucción de la imagen de sí misma. Esto tiene incidencia directa en el autoestima, el sostén psíquico de seguridad básica que se desarrolla en la infancia y que permite generar esa confianza en uno mismo y en el otro. Segundo hecho traumático, el abuso por parte del sistema, padres, cuidador, y profesionales de la salud que permiten que esa niña geste un embarazo luego de ser abusada. Allí se vulnera nuevamente el derecho a la protección de la integridad física y mental. 

Esto lleva a que esa niña luego del parto, que es un momento traumático,  tenga que hacer frente a dos traumas. Lo que no sólo podría generar desarrollo de conductas emocionalmente inestables a posteriori, sino la dificultad de desarrollar una identidad plena de la mano de una salud mental integral, como lo establece el art. 8, entre otros. Entiéndase identidad como la construcción de un conjunto de rasgos que nos permiten formar un Yo para movernos en el mundo. Este (Yo) que se vio obstaculizado en su construcción y desarrollo, se ve obligado a asumir un nuevo rol “madre”, lo que lleva a fragmentar la identidad de esa niña. Esto sin considerar todos los demás derechos, como el acceso a la educación, al juego, entre otros. 

Es por esto que sostengo que el desarrollo se ve afectado por dos sucesos traumáticos que quedan como herida en la psiquis de las niñas obligadas a ser madre.

 

* @karenroog

Lic. Karen Rodriguez

Posgrado en Niñez y Adolescencia. UNCUYO

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