ES PRECISO IR “MAS ALLÁ” DE LA DIALÉCTICA: LA ANALÉCTICA DUSSELIANA

Por Licenciado Sergio Eschler

En los tiempos que atraviesa Nuestra Patria Grande es fundamental pensarnos desde perspectivas y horizontes distintos.Partiendo de la problemática sobre la identidad latinoamericana los invito a pensar la historia de nuestra  desde una filosofía propia, que nos ayude a superar la etapa neoliberal, con matices religiosos y burgueses, que siempre nos somete a procesos complejos y flagelantes. Los convoco a releer a Dussel y que sirva. esa acción, como homenaje al destacado pensador mendocino, pero hijo pródigo de América. En el primer semestre de 1973, el filósofo oriundo del departamento de la PAZ, desarrolló en Mendoza un curso titulado: Nuevo Mundo, el método analéctica y la filosofía latinoamericana.

Las horas actuales de efervescencia y ebullición en la Región pueden ser pensadas desde una mirada propia que sintetice nuestras historias, nuestras tradiciones y nuestras culturas. Esa es la razón principal de poner en valor estas tesis desarrolladas en la década del setenta del siglo pasado, pero que intentan superar y escapar a las disputas de aquellos tiempos, planteando un paradigma histórico-filosófico  que interpela a la modernidad europea, norteamericana y rusa: el método analéctica y la filosófica de la liberación.

“El pensar debe provocar una crisis de la cotidianidad”

Enrique Dussel.

En el primer semestre de 1973, el filósofo oriundo del departamento de la PAZ, desarrolló en Mendoza un curso titulado: Nuevo Mundo, el método analéctica y la filosofía latinoamericana. Las horas actuales de efervescencia y ebullición en la Región pueden ser pensadas desde una mirada propia que sintetice nuestras historias, nuestras tradiciones y nuestras culturas. Esa es la razón principal de poner en valor estas tesis desarrolladas en la década del setenta del siglo pasado, pero que intentan superar y escapar a las disputas de aquellos tiempos, planteando un paradigma histórico-filosófico  que interpela a la modernidad europea, norteamericana y rusa: el método analéctica y la filosófica de Latinoamérica.

Para enmarcar a las tesis del pensador paceño, nos plantea la Transmodernidad como un proyecto utópico que es transversal a la Modernidad/Postmodernidad; está antes de la Modernidad y a la vez la trasciende, siendo una categoría de exterioridad que pretende sacar la voz propia de las culturas no europeo-norteamericanas, para así poder establecer diálogos interculturales simétricos que llevan consigo características de la propia cultura inconmensurables al proyecto moderno europeo. Así enfrentamos ambas concepciones de la Transmodernidad para destacar sus diferencias y contraposiciones.

Bajo el enfoque y visión teórica Dusseliana la analéctica en su libro Filosofía de la liberación, se presenta como un procedimiento adecuado para realizar la tarea filosófica. El término analéctica  se forma con la unión de los términos griegos anó, que significa “más allá”, loguizomai, que significa “razonar”. Para el pensador nacido en Mendoza, la dialéctica considera la unidad de los diferentes, de los contrarios en la totalidad del ser. La analéctica significa ir más allá de la totalidad y encontrarse con el Otro, que es originalmente distinto y por tanto su logos irrumpe interpelante más allá de la comprensión del ser, más allá de mi interés.

La dialéctica se presenta como el arte de la refutación, donde  pretende demostrar lo contrario afirmado con anterioridad.  La dialéctica no es una invención aristotélica, sino que tiene su génesis en sus antecesores. Platón desarrolló dicha metodología bajo los ejes de la intuición de la ideas y del pensamiento, estableciendo así el denominado “método supremo”, que consistía en conocimiento de otras ciencias. Para Aristóteles La Dialéctica es la habilidad de la interrogación, de la pregunta, pero también de la refutación del “no Ser”, en dónde el descubrimiento del Ser y la develación de lo oculto era producto del alumbramiento del conocimiento.  Este método tiene una limitación, parte desde una premisa verdadera y luego llega a una conclusión. Sin embargo para Adorno la Dialéctica es el “desgarrón entre el sujeto y el objeto, que se abre paso hasta la conciencia,” es decir, que  para dicho pensador esta metodología une los dos polos extremos de lo diferente e idéntico.

Afirma el profesor de filosofía que la técnica dialéctica está viciado de inmoralidad, porque se repliega sobre sí, negando al Otro, mientras que la analéctica, ética por antonomasia, permite la afirmación del Otro. Es decir que la concreción de la analéctica será la revelación en el rostro del Otro, intentando romper con una subjetividad propia de la modernidad, la cual postula que todo origen tiene un correlato con lo cotidiano y existencial. La dialéctica como método de síntesis, sin negar al Otro, esta perspectiva puede aportar herramientas de complejidad y heterogeneidad, para luego tener una visión más panorámica de la realidad regional.

La tesis de Enrique Dussel intenta romper el paradigma  de la dialéctica. Primero la define como una metodología que atraviesa los horizontes de lo “óntico” (del Ser) hasta llegar a la totalidad, y así de totalidad en totalidad hasta llegar a la fundamental, es la expansión dominadora desde una generalidad en sí misma. Para dicho autor la “ontología de la Totalidad” no tiene consideración del Otro; esto significa negarlo como alternativo, sin valorarlo como la otredad, es un vaciamiento del Ser, es decir una forma de expresar “solamente existo yo.” Este método integra, al menos en su base, dos modos de análisis filosóficos ya tratados y utilizados por la tradición filosófica: la analogía (método clásico, bastante utilizado en el tomismo y otras escuelas de la escolástica), y la dialéctica (ya se la entienda en su vertiente platónica o en su vertiente hegeliana/marxista).

En contraposición a ese principio, el mendocino de la Paz, contrapone la “Metafísica de la Alteridad” como principio fundacional de la Analéctica. Si la dialéctica, así concebida es “dominadora e inconveniente”, que consiste simplemente en un movimiento conquistador, el principio de la “alteridad dusseliana” responde a tres elementos fundacionales:

El primero, y siguiendo los postulados de la tracción hebrea, basar, intenta superar el dualismo cuerpo-alma en donde el primero no es un límite para el alma, en segundo lugar, desarrolla una praxis ética en donde el encuentro alternativo con la otredad sea amado, servido y deseado. Como tercer elemento, significar al Otro no es  individualidad, sino persona, persona corporativa, pueblo, clases; en concreto y a modo de ejemplificar; para la Filosofía de la Liberación el pueblo latinoamericano oprimido, no es un “yo solo” sino un “vosotros,” perfilando al método analéctico como una síntesis de tradiciones del Hemisferio Sur, históricamente postergado con emergentes significativos.

Enrique Dussel

Según la doctora Diana Milagros Ruda, definitivamente el enfoque analéctico marca para Enrique Dussel el inicio del auténtico filosofar en América Latina, considerado como un nuevo momento en la historia de la filosofía mundial en la medida en que supera la imitación del pensamiento de la totalidad que incluye a los críticos europeos de la dialéctica, para convertirse en filosofía de los pueblos pobres, en filosofía de la liberación humana.[1]

Precisando un poco más el análisis, el Principio-Liberación formula explícitamente el momento deontológico o el deber ético-crítico de la transformación como posibilidad de la reproducción de la vida de la víctima, y como desarrollo factible de la vida humana en general; se trata del deber de intervenir creativamente en el progreso cualitativo de la historia. El principio es y debe ser obligatorio para todo ser humano. Para visualizarlo de mejor manera el principio podría describirse así: el que opera ético-críticamente debe (está obligado a) liberar a la víctima, como participante de la misma comunidad a la que pertenece las víctimas, por medio de:

  1. a)Una transformación factible de los momentos (de las normas, acciones, microestructuras, instituciones o sistemas de eticidad) que causan la negatividad material (impiden algún aspecto de la reproducción de la vida) o discursivo formal (alguna simetría o exclusión de la participación) de la víctima.[2]
  2. b)La construcción, a través de mediaciones con factibilidad estratégico-instrumental críticas, de nuevas normas, acciones, microestructuras, instituciones o hasta sistemas completos de eticidad donde dichas víctimas puedan vivir, siendo participantes iguales y plenos.[3]

El interés liberador o solidaridad abre el horizonte más allá de la mera fraternidad de esta obligación llevada a cabo por la razón liberadora; razón ético-crítica, práctico-material, discursiva consensual y estratégico-instrumental.[4] Por eso es necesario ponerse en crisis, entendida como enjuiciar a las condiciones reales, quebrando las acepciones de lo cotidiano, en donde particularmente, en esta parte del mundo, hemos vivido bajo los postulados de otra cotidianeidad, impuesta desde otra parte, por lo tanto, esta metodología para la liberación, propone la muerte de la cotidianeidad implantada, para que surja un “hombre nuevo. La hora que atravesamos nos exhortan a poner en valor estos paradigmas revolucionarios.

Referencias bibliográficas:

Dussel Enrique; 1973; Nuevo Mundo, el método analéctica y la filosofía latinoamericana. Provincia de  Mendoza, Argentina. En:https://enriquedussel.com/txt/Textos_Articulos/54.1973_espa.pdf

RUEDA Diana Milagros; 2018; Analéctica- Método para cum`plir la tarea filosófica de la ética liberadora. En: http://www.analectica.org/voces-criticas/rueda-analectica/ 

[1] RUEDA Diana Milagros; 2018; Analéctica- Método para cum`plir la tarea filosófica de la ética liberadora. En: http://www.analectica.org/voces-criticas/rueda-analectica/

 

 

[2] Ibidem.op.cit

[3] Ibidem.op.cit

[4] Ibidem.op.cit


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