GUADALUPE CODES, MALA PRAXIS A UNA VIDA TODA

Mendoza, noviembre 2015

La niña de sol, de apellido heráldico plasmado en un escudo o blasón español que certificase el Decano Rey de Armas Don Vicente de Cadenas y Vicent, la nueva generación de un sueño desembarcado en el puerto de Buenos Aires hace más de un siglo, la prolongación más sublime de toda familia, la niñez brillando a pleno. La niña de sol ingresó caminando a un hospital.

La niña iba a curarse, a curar su cuerpecito, a librarse de una afección nunca pretendida. Entró al nosocomio con su entereza ya depositada en las manos de profesionales. Guada era una de esas flores naciendo en el jardín de la vida, una semilla inocente en este campo abierto llamado mundo. La niña jamás imaginó un error sin perdón y un río de pena inundando rápidamente a los suyos.

A la niña le inyectaron Vincistrina en la médula, de forma inadecuada, y allí los partes médicos anunciaron un cuadro irreversible con destino terminal. La mala praxis había provocado parálisis en los sistemas digestivo y respiratorio. Guadalupe ingresó caminado a un hospital…

Guada, después, fue llanto a pleno día y ni siquiera pudo decir adiós. Guadalupe, la figura pintoresca colgada en los ojos de sus padres, la silla vacía del aula, el amor robado a noviembre; la niña volando al cielo, victima de una negligencia o crimen que nadie supo sentenciar.

 

Lucio Albirosa
En: “La venganza del olvido”. Huentota Ediciones, Mendoza, septiembre 2019.

Guadalupe Codes

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