EL EMPERADOR Y LA REINA ESTÁN DESNUDOS ¿QUIENES LA VEN VENIR?

Mendoza y su licencia social al Peronismo.

 

              Por Silvana Porro

              Licenciada en Trabajo Social

              Compañera peronista Las Heras

 

Comparto la reconocida fábula de  Hans Christian Andersen , “El Rey está desnudo”, historia de una estafa que nadie se atreve a denunciar por temor a que lo tomen por un tonto/a  incapaz de ver lo que todo el mundo ve.

Recordemos brevemente. Dos farsantes que dicen ser tejedores, hacen correr la voz, que son los mejores sastres de la ciudad. Llegan a la comarca de un emperador vanidoso, coleccionista de trajes de extremo lujo. Éste sin perder tiempo, los convoca para que le confeccionen su mejor indumentaria. Los sastres, luego de disfrutar un buen tiempo los beneficios que le brinda la vida en la corte del Rey, le comunican que han terminado su trabajo y anuncian que han confeccionado para el Rey el traje invisible más hermoso del mundo,  y quien no lo pueda ver puesto será un tonto y/o una tonta para la sociedad.

Proceden entonces a quitarle la ropa al Rey le colocan el nuevo traje invisible. Por supuesto que el Rey se ve desnudo, no puede ocultar su desconcierto pero no lo reconoce porque no quiere aparecer como un tonto frente a tan famosísimos sastres. Convoca entonces a sus colaboradores, a quienes les pregunta por la belleza de su traje. Superada la sorpresa de ver al Rey desnudo y enterados que semejante traje es tan hermoso que “sólo los tontos no pueden verlo”, toda su corte afirma que el traje es el “más hermoso del mundo”, lo cual convence definitivamente al Rey y los sastres siguen su viaje con un suculento pago por su trabajo, dejando al rey y a su corte muy satisfechos y agradecidos.

El Rey un día decidió que su pueblo merecía también disfrutar la hermosura de su traje y sale del palacio para recorrer su reino. El pueblo lo ve desnudo, pero por temor a contradecirlo, no dice nada. Hasta que un inocente niño lo descubre y grita: “¡El Rey está desnudo!”

El rey, se mira así mismo, descubre la verdad y se reconoce que ha sido exitosamente engañado.

¿Por qué recuperar esta fábula?  Resulta oportuno para los tiempos que corren, intentar hacer un paralelismo con la realidad actual que nos atraviesa como militantes de un Peronismo en ocasiones “desnortado”, lejos del overol y muy cerca de la burocracia de sillón.

A la vista está, como se ha suscitado recientemente   el tratamiento del proyecto de reforma de la ley provincial 7.722, Ley del Agua, una herramienta legislativa que supera la realidad objetiva en correspondencia con una historia de simbolismos de lucha y resistencia popular.

Diciembre en Mendoza,    estuvo convulsionado,  ante  el  anuncio intempestivo de reforma de la Ley del agua, propuesta por el recién asumido  gobernador radical Rodolfo Suarez.

Para ello, se obtuvo el aval de una mayoría de legisladores, (dirigentes políticos del PJ) que habían comprado, cual reina y rey desnudo, a esos pícaros sastres del oficialismo radical,  la creencia de que iban a tener los mejores trajes del oasis mendocino,  a cambio de que  sus peticiones sean consideradas para un proyecto más potable.

Les compañeros en descontento, salimos a la calle, los que mirábamos con desconfianza a esos sastres charlatanes, no dudamos en alistarnos junto una pueblada autoconvocada que estaba haciendo historia.  La misma que elevó su voz en las calles, bajo una misma consigna “El agua no se negocia”, sin temor ni culpa, interpeló a sus reyes, símil como en el cuento cuando bajo la frescura de un niño, éste le grita a su rey que desfila solo y desnudo por las calles, cantándole en su cara que fue engañado.

En este escenario agitadísimo, también se vieron aquellos/as que rosaron la obsecuencia, quienes se escudaron en la “organicidad” del PJ, “yo soy orgánico” me decían, esperando ser disciplinados, hablados, bajo un silencio incómodo, con respuestas tardías, pronunciamientos que nunca llegaron. Son los mismos que acallan ante lo que ven, y no se atreven a interpelar a sus conducciones, que muchas veces desfilan desnudos por las calles, sin que nadie les advierta nada.

Difícil, la tenemos les compañeres del campo nacional y popular, sino podemos corrernos de la organicidad, cuando lo que se decide, o lo que se arregla va en detrimento de bien común y de la justicia social, pues bien, sin acceso al agua pura y dulce, dichas premisas tambalean.

Si seguimos perpetuando, los de abajo esta obsecuencia suicida hacia nuestros reyes desnudos, cómo lograremos los y las peronistas la licencia social en Mendoza, las representaciones sociales no son un adorno de la realidad porque son vinculantes: configuran percepciones y producen comportamientos. Y sobre todo dota de homogeneidad y consistencia a aquello provisto de matices, contradicciones y desorden configurando el campo de las subjetividades.

Cómo logramos que el Peronismo se gane la licencia social, cuando el radicalismo está dispuesto a recurrir al atajo del discurso del orden, como si los rigores del déficit cero pudieran compensarse con la demagogia de la tolerancia cero, aprobada socialmente y orquestada por los medios de des información, un ejemplo de ello, es el mensaje que  instala  Suarez en la sociedad, yendo a visitar a los policías “heridos”, durante las protestas acontecidas por la reforma de  7.722.

Cómo logramos que el Peronismo se gane la licencia social, cuando el radicalismo llega al poder captando la individualización social.

Acá me detengo, esta individualidad no se puede sostener si no es en lo colectivo, así podemos caminar a pesar de tener una sociedad cada vez más individualizada, porque la vitalidad social no mengua.

El dinamismo y la fuerza de los feminismos, la organización de los trabajadores de la Economía popular, los que luchan por el agua, la lucha docente y las múltiples expresiones de indignación y protesta en los órdenes domésticos y esferas públicas dan cuenta de una vigente potencia de confrontación, efervescencia social  que si se organiza, nada vuelve a ser lo mismo, porque nosotres ya nos somos los mismos.

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