APUNTES PARA LA NUEVA COMUNICACIÓN POLÍTICA

Por Vero Benitez

Los nuevos desafíos en las campañas políticas en torno a la comunicación  y el marketing político es una temática que nos convoca, nos preocupa y por lo tanto es necesario trabajarlo y abordarlo desde nuestro lugar en el campo nacional y popular. Nos convoca porque es fundamental encontrar las herramientas adecuadas para crear los canales de comunicación entre políticos y electores y nos preocupa porque vemos el avance del discurso neoliberal y el marketing político de la derecha por sobre la conquista de derechos populares adquiridos. Frente a este panorama es nuestro desafío.

Para empezar a trabajar hay que tener en cuenta el contexto histórico desde una perspectiva neoliberal y posmoderna atravesados por la era digital. Me pregunto desde donde nos paramos a la hora de planificar una campaña política? ¿tenemos conocimiento a lo que nos enfrentamos? Si consideramos que la posmodernidad es un movimiento cultural que hace hincapié en el individualismo y la forma (no en el trasfondo), que se apoya en el neoliberalismo como teoría y práctica económica, y que se sostiene y reproduce en los medios de comunicación tradicional y digital, podemos pensar estrategias.

Filósofos contemporáneos como Jaime Duran Barba y Santiago Nieto hablan del nuevo electorado en su libro “Mujer, sexualidad, Internet y política”. Este nuevo electorado se ha sumado de manera masiva a los procesos políticos y electorales, por la ampliación de derechos que se ha dado de manera gradual en nuestro país (siempre a la vanguardia el peronismo con el voto femenino y voto joven), pero esta participación no ha sido acompañada por un interés en la política. Tiende haber una despolitización de la misma. Es decir, existen cambios cuantitativos que son cualitativos.

Estudiar el nuevo electorado nos lleva a pensar la nueva comunicación política para las nuevas campañas políticas, considerando que no es  lo mismo la planificación para ciudades grandes y para ciudades chicas. Es necesario conocer los gustos, las preferencias y las relaciones que se generan entre los electores y los candidatos y líderes políticos. Esta relación se da en gran medida de manera virtual a través de los medios de comunicación, cumpliendo un rol fundamental el marketing político a la hora de construir la imagen del candidato.  La imagen reemplaza al texto, al discurso, a la “ideología”, a la doctrina. Nos encontramos frente a la dictadura de la imagen donde se pondera el ideal por sobre la ideología, menciona Duran Barba en “El nuevo electorado latinoamericano”.

Considero fundamental la cuestión que se plantea del ideal sobre la ideología como punto de partida. El ideal se ve reflejado en la identificación del nuevo electorado con personajes públicos que se instalan en la sociedad como exitosa, por ejemplo deportistas, actores y músicos reemplazando a los “intelectuales” de la ilustración.   Quienes votan por estos tipos de personajes no lo hacen por una ideología o porque sus ídolos les comuniquen un pensamiento importante sino por lo que significa el ideal de vida que los llevaría al triunfo. Nos encontramos ante nuevos ideales, nuevos valores producto de la urbanización del electorado y el avance descomunal del uso de las nuevas tecnologías. Tecnologías que avanzan de un modo tan vertiginoso que supera lo que la mente humana puede abarcar, creando de este modo frustración.

Así, la pantalla se convierte en la fuente de formación e información creando y determinando la opinión pública. La misma reemplaza relaciones personales y procesos de formación e información tradicionales. Este proceso lo podemos llamar de desimbolización diría el filosofo francés Dany-Robert Dufour, donde las viejas instituciones entran en crisis y como efecto dominó se cuestiona todo el sistema de vida de la modernidad. La familia, la política, la iglesia ya no son representativos de las nuevas mayorías y su rol se ve modificado e incluso cuestionado con todos sus valores y concepciones.

Entonces, tomando diferentes aportes y conceptos nos preguntamos, ¿cómo llegamos a la gente, a los ciudadanos al nuevo electorado? ¿Cómo jugamos con estas reglas de juego sin perder la esencia de la doctrina política que pregonamos?¿cómo nos organizamos? Porque tenemos que pensar desde ese lugar, desde la organización, lugar que históricamente hemos reivindicado, La organización vence al tiempo. No podemos dejar de tener en cuenta el nuevo electorado, los nuevos actores sociales como el movimiento feminista, las identidades disidentes, les pibes. Hay que asumir los cambios y hacerlos propios.  Ese es el desafío.

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