MUJERES PIONERAS EN EL SINDICALISMO

 

 “Las luchas feministas deben ser aliadas a la perspectiva de clase, no pueden ir separadas.”Elena Ramírez.

Por Vero Benitez

El día viernes 29 de noviembre se realizó la charla- debate “Pioneras del sindicalismo en Mendoza”  en  SADOP. La misma fue organizada por mujeres de diferentes organizaciones gremiales de la provincia. El eje principal fue el testimonio y disertación de una referenta  y trabajadora de la educación en Mendoza, Elena Ramírez.

En la apertura, las organizadoras mencionaron que hace tiempo se viene trabajando a nivel provincial sobre distintas actividades que atañen a las mujeres en la actividad sindical, desde formación política hasta perspectiva de género y que a partir de ahí surge la necesidad de conocer específicamente a las mujeres que iniciaron este camino.

Elena Ramírez realizó un paneo de mujeres con un rol activo en la historia del movimiento obrero mendocino, destacó que las luchas están todas vigentes y que cada generación vuelve a inventar y reivindicar “el agujero del mate”. Entre ellas mencionó a Florencia Fozatti, Angeles Gutierrez Moyano, Mary Sanchez, Adriana Puiggros, Alicia Castro, Nélida Rojas y Milagro Sala.

 

La vigencia de las demandas y los reclamos tienen que ver con diferencias que históricamente nos enfrentamos en un sistema capitalista y patriarcal. No son nuevas las desigualdades en razón de clase y género. Tal es así, Elena mencionó que de los planteos feministas actuales aprendió y pudo identificar lo “feministas y sororas” que eran en el pasado. A raíz de esto, comentó una de las primeras denuncias por acoso sexual en 1902 por parte de una cosedora. Existía una necesidad de terminar con la injusticia, de satisfacer necesidades laborales y de terminar con los abusos.

La participación gremial de las mujeres se daba en su mayoría en los trabajos considerados  “femeninos” como costureras, modistas y alpargateras. Con el pasar del tiempo y el ejercicio de nuevos tipos de trabajos (maestras, oficinistas y telefonistas) el espectro de participación y organización también se fue ampliando. Pero aun así, las desigualdades y los impedimentos para las mujeres seguían siendo notables. No solo con el acceso al trabajo sino también con el acceso a la educación.

La historia de las mujeres que nos anteceden es una historia de lucha y “toda lucha gremial es una lucha política”, remarca E. Ramírez. Pararse desde un lugar determinado es una decisión política y las compañeras trabajadoras lo entienden, lo hacen propio, lo reconocen. En 1977 Ángeles Gutierrez Moyano fue detenida y desaparecida por el gobierno cívico militar. Ángeles era parte del sindicato de mujeres, realizaba una gran tarea social en los barrios populares del oeste de la capital mendocina, tenía como bandera combatir el analfabetismo y fue parte del gobierno de Martinez Vaca. Era una militante social, gremial y política.

El movimiento obrero está atravesado por miles de compañeros y compañeras desaparecidas en el marco de resistencia a un gobierno de facto que lo único que tenía para ofrecer era desigualdad, pobreza y muerte. En el país de los injustos los trabajadores organizados resistían. Mencionamos a Ángeles y con ella mencionamos a todos y todas las invisibilizadas que construyeron nuestra historia desde el anonimato. Así andan por la vida quienes que luchan, burlando la muerte. Porque la lucha se reinventa, resurge, perdura. ¿Quién pudo creer que muerto el perro muerta la rabia?

Esa rabia la encontramos en las desigualdades de clase y la encontramos en las desigualdades de género, no solo en el ámbito privado sino también en el ámbito público donde nos desarrollamos y organizamos. Las estructuras sindicales han sido dirigidas por varones en su gran mayoría y es otra batalla que llevamos adelante en el ejercicio de nuestra participación política y gremial. Tiene que ver con una de las tantas injusticias a las que nos enfrentamos y tiene que ver con los desafíos que nos hacen “reinventar”.

“Queremos y necesitamos mujeres representativas”, enfatiza Elena Ramírez. Para eso, las luchas feministas deben ser aliadas a la perspectiva de clase, no pueden ir separadas. Esto se logra con formación, unidad, organización y participación.  Ese es el desafío, esa es la tarea. En este desafío no nos referimos exclusivamente a las mujeres sino también a las identidades disidentes que viven y trabajan en la desigualdad y en la injusticia. Es con todas, es con todos y es con todes. Esa es la vigencia de nuestras pioneras, de quienes forjaron y marcaron el camino. Reconfigurar y redireccionar la lucha.

 


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