Autora: Lic. Gabriela Marcucci (Organización: Identidad – Argentina)

Todo está guardado en la memoria
Sueño de la vida y de la historia
La memoria despierta para herir
A los pueblos dormidos que no la dejan vivir
Libre como el viento (León Gieco)

América Latina sangra, sus recursos son arrebatados, sus gobiernos expropiados, sus democracias anuladas, su gente vaciada, la garra del imperialismo vil desciende sobre nuestras economías y las hambrea. Estamos frente a una guerra que no tiene fin, alimentada por los medios concentrados, hegemónicos, serviles al capitalismo salvaje y opresor, amplificada por plataformas digitales que cercenan el pensamiento crítico y polarizan a una sociedad cada vez más agrietada en compartimentos estancos e ndividualizantes.

Frente a esto ¿que hacemos como ciudadanos y ciudadanas en un mundo que se desmorona por la guerra creciente y el despojo territorial?, ¿cómo resistimos en
nuestras trincheras si no es a través de la hermandad y la solidaridad sustentada en los lazos profundos que nos unen como hermanos y hermanas latinoamericanos?.
 La memoria es la respuesta, la memoria que no se apaga y renace en nuestras miradas, en el abrazo de los pueblos que resisten, que luchan por conservarla, que a pesar de las bombas y los ataques asiduos del imperialismo norteamericano se solidifican y construyen desde la base, desde el esfuerzo mancomunado de sus comunas, de sus barrios, desde una comunidad organizada que da voz a cada territorio, desde un estado presente basado en la justicia social y en el pleno derecho de cada habitante de su suelo.

 

El camino es la mirada profunda y crítica, la reflexión a partir de una praxis sustentada en el sentir solidario, en las raíces de los pueblos que tienen una historia que los define y los proyecta a un futuro común. Así, sentipensando caminé las calles de Venezuela, durante el encuentro de las Brigadas Internacionales de Mujeres “Cilia Flores por la Paz” – desarrollado en 6 de marzo y los días que le sucedieron, invitada por Feminismo Comunitario Abya Ayala- descubriendo la identidad en cada rincón de la ciudad de Caracas, imágenes de Simón Bolívar, de Hugo Chavez Frías, de Nicolas Maduro y de Cilia Flores, con el reclamo de su vuelta. El legado histórico de Chavez perdura en un pueblo que no olvida y que continúa de pie, frente a los embates de un bloqueo económico y una guerra atroces.

Las comunas y la consulta popular, son la base de este proceso que continúa y persiste en lucha colectiva. Estuvimos en La Guaira, para conocerlo en profundidad, para poder admirar al pueblo venezolano consciente de sus derechos que ejerce en una votación por proyectos, que surgen de cada comuna que tiene necesidades particulares en vivienda, salud y en diferentes áreas que sustentan la vida cotidiana. Allí, el estado se hace presente solucionando y amparando a cada ciudadano y
ciudadana con la escucha activa, la presencia constante, a través de sus funcionarios que recorren cada territorio como militantes comprometidos y creadores de un espacio común y solidario.

La mujer es el centro del legado chavista, la mujer atendida desde el estado en sus diferentes facetas como: madre, hermana, profesional, política; la mujer que
sustenta procesos comunitarios y que dedica su vida a su propia formación educativa, que lleva adelante la comuna con un esfuerzo conjunto y de valoración de los compañeros comuneros; que como funcionaria genera políticas públicas que ponen en foco los derechos humanos y la perspectiva de género. En una mujer militante como Delcy Rodriguez reside la fuerza y el sentir colectivo del pueblo venezolano contenido por una lideresa que lo pone en primer lugar.

Esa organización popular y la solidaridad de los lazos comunitarios es lo que se debe mostrar y difundir en nuestros territorios. Asediados por una guerra cognitiva que construye y destruye simbólicamente, que produce interminables “fake news” para ensuciar a líderes como Nicolas Maduro y Cilia Flores, debemos como comunicadores populares alzar la bandera de la democracia comunicativa, resistir la batalla cultural que el imperio impone como un yugo mediático e individualista.

La educación mantiene viva la memoria. El pueblo venezolano es consciente de sus derechos y los ejerce porque conoce su historia, el legado de Hugo Chavez Frías sigue intacto en el pueblo solidario, unido en una sola voz y en una sola resistencia.Como argentina, al igual que muchas compañeras latinoamericanas, nos unimos a esa voz que clama por sus líderes que injustamente fueron arrebatados por el imperio yankee. Libertad para Nicolas Maduro y Cilia Flores!! ¡Viva la República Bolivariana de Venezuela!

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