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MARZO: MUJERES, MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA

 

Por Guadalupe Secchi Delpierre – Secretaria Femenina del Partido Justicialista de Mendoza

Marzo no es un mes más en nuestra historia.

Es un mes de memoria, de lucha y de reivindicación.

Dos fechas marcan nuestra agenda colectiva: el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, y el 24 de marzo, Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia.

Muchachas peronistas: organización y lucha

El 22 de febrero, las mujeres peronistas de Mendoza llevamos adelante una reunión ampliada de la Secretaría Femenina en la sede del Partido Justicialista, nuestra casa.

Nos convocamos con un mismo objetivo: fortalecer la organización, sostener la lucha y seguir construyendo espacios de representación real para todas las mujeres y diversidades. En un contexto político donde los derechos conquistados están en peligro, sabemos que la única garantía de avance es la unidad y la acción concreta.

En el histórico Salón Evita del PJ de Guaymallén, nos reunimos para pintar nuestra bandera, la que nos representaría en la movilización del 8M. Más que un símbolo, fue un acto de resistencia y construcción colectiva. Cada trazo y cada color reafirmaron nuestra militancia y nuestro compromiso. Nos encolumnamos detrás de esa bandera, no solo en la marcha, sino también en la certeza de que el feminismo popular, peronista y con conciencia de clase es la respuesta ante quienes intentan arrebatarnos derechos.

En ese mismo marco, se realizó un gran encuentro de mujeres peronistas en Lavalle, con la participación de más de 560 compañeras de toda la provincia. Fue un espacio de reflexión y debate sobre el rol de la mujer en la política y la necesidad de fortalecer la unidad para trabajar de manera conjunta en una agenda que nos atraviesa a todas. La organización y el compromiso colectivo son fundamentales para avanzar hacia una sociedad más justa e igualitaria.

 

Femicidios y el retroceso de derechos que pretende Milei

El 8M nos encuentra, una vez más, en las calles. No para celebrar, sino para exigir.

La deuda con las mujeres sigue vigente: brecha salarial, precarización laboral, violencia de género y desigualdad estructural. En Argentina, cada 27 horas una mujer es víctima de femicidio, y Mendoza no es la excepción. En el primer trimestre de 2025, ya se han registrado cinco femicidios en la provincia, dejando en evidencia que la violencia sigue cobrándose vidas mientras el Estado no refuerza las políticas de prevención y protección. Nos están matando, y la respuesta no puede ser la indiferencia.

Sin embargo, en lugar de avanzar en políticas públicas que nos protejan, el presidente Javier Milei ha anunciado su intención de eliminar la figura de femicidio del Código Penal, desconociendo que la violencia de género es una problemática estructural, y no un simple “homicidio común”. Quitar esta figura es negar la realidad de miles de mujeres asesinadas por el solo hecho de serlo. Es un retroceso inadmisible, que nos obliga a redoblar la lucha y la resistencia.

La memoria como bandera de lucha

El 24M es la fecha en la que la memoria se hace bandera. A 49 años del golpe cívico-militar, seguimos exigiendo memoria, verdad y justicia. No hay democracia sin justicia social, y no hay justicia social sin recordar que este país vivió el horror de una dictadura con un plan sistemático de represión que tuvo en las mujeres un ensañamiento particular: secuestros, violaciones, apropiaciones de bebés y torturas específicas.

Uno de los aspectos menos visibilizados de esa violencia es la violencia vicaria, que el terrorismo de Estado utilizó como método de tortura. Muchas mujeres fueron sometidas a tratos inhumanos mediante el daño infligido a sus hijas e hijos. Les arrebataron la maternidad con la apropiación forzada, con la desaparición de sus familias y con la tortura psicológica de usar a sus seres queridos como herramientas de castigo. La dictadura no solo buscó desaparecer cuerpos, sino también romper lazos, deshumanizar y destruir identidades.

Hoy, cuando algunos sectores pretenden negar el genocidio, relativizar la violencia de Estado y desmantelar las políticas de derechos humanos, la respuesta es clara: Ni un paso atrás. Nunca Más.

Las mujeres peronistas sabemos que la lucha es el único camino. Que la justicia social es con nosotras o no es. Que la memoria no es un ejercicio del pasado, sino una herramienta para transformar el presente y construir el futuro. Y que cuando nos dicen que “hay que olvidar y mirar para adelante”, respondemos con la firmeza de siempre: la memoria es nuestra identidad, la verdad es irrenunciable y la justicia, nuestro horizonte.



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