VIVIRÁ LA MEMORIA EN GUAYMALLEN. HISTORIAS DE LA DICTADURA CIVICO MILITAR (1976-1983)

“Hacemos este proyecto principalmente por los chicos que vienen, para que puedan contar lo que pasó a sus hijos, y sus hijos a sus hijos, este es el rol de la memoria. Si la historia la escriben los verdugos vamos a volver a perderla. No vamos a perder dos veces con quienes mataron a los compañeros. Se está en buen camino, entre todos y colectivamente damos esta lucha”.

Esta nota fue realizada por Sebastian Moro en diciembre de 2013, trata sobre una investigación que se presento como el documental “Vivirá la Memoria en Guaymallén” Historias de desaparecidos y perseguidos por la Dicatdura civico militar (1976-1983) en el departamento de Guaymallén, Mendoza.

Sebastian Moro murió en cirscunstancias bajo investigación en la ciudad de La Paz, Bolivia; en los días del golpe de Estado de noviembre de 2019, mientras su compañeros periodistas eran torturados en plazas públicas. Reiteramos el pedido de justicia para Sebastian y dejamos testimonio de su trabajo por la Memoria, Verdad y Justicia en Argentina a traves de esta nota.

GANAR LA MEMORIA

Por Sebastián Moro

 

El proyecto “Vivirá la memoria en Guaymallén” reconstruye, a través de testimonios actuales, las historias de vida de las personas desaparecidas en ese departamento durante la dictadura cívico-militar. Entre sus características sobresale que el trabajo de investigación lo hacen estudiantes de las escuelas de nivel medio, lo que genera una reapropiación de la identidad colectiva a través del enfoque pedagógico. La producción final abarca un libro y la edición de contenidos audiovisuales para 2014. Edición UNCUYO participó de algunos talleres y entrevistó a sobrevivientes, referentes, docentes y estudiantes.

“Vivirá la memoria. Historias de los desaparecidos en Guaymallén” es el encaminado proyecto sobre la memoria respecto de la represión en un departamento que tuvo una arraigada militancia y, por tanto, ensañada persecución por parte de los agentes de la represión estatal. La alta población con relación al resto de la provincia y el grado de politización de sus habitantes a través de manifestaciones obreras, estudiantiles o partidarias, explican la violencia con que en Guaymallén se cometió el genocidio mediante operativos, detenciones ilegales y desapariciones forzadas. El asesinato de Paco Urondo, la desaparición de Alicia Raboy y el robo de Ángela, su hija, en un operativo del Ejército y la Policía provincial en junio de 1976 en Dorrego, son lo más visible en un territorio donde los golpes a las organizaciones sociales y políticas fueron sistemáticos. Decenas de trabajadores, referentes sindicales y jóvenes militantes fueron atacados por las patotas, secuestrados de sus casas, de sus ámbitos, de sus lugares de trabajo, desaparecidos y desaparecidas en las calles de Villanueva, de Dorrego, de San José.

La impunidad en democracia mantuvo lejana la memoria social sobre lo ocurrido y sus consecuencias. Las políticas estatales de derechos humanos y los juicios por delitos de lesa humanidad en Mendoza han impulsado el desarrollo de múltiples iniciativas para reconstruir el pasado, en presente y hacia futuro. El proyecto de Guaymallén consiste en la elaboración colectiva de un relato histórico-social sobre la dictadura cívico-militar, el producto de la investigación serán un libro y material audiovisual a distribuir gratuitamente en las escuelas. Lo novedoso y estimulante es que, con la asesoría de docentes y profesionales del campo de los derechos humanos, son las y los estudiantes de nivel medio de las escuelas públicas del departamento quienes participan en las distintas etapas del proceso. Es decir, las chicas y chicos son quienes indagan, entrevistan, reconstruyen relatos de vidas para reapropiarse de la historia propia y de la colectiva.

El proyecto es impulsado por la Coordinación de Derechos Humanos de la Municipalidad de Guaymallén y tiene el apoyo de estudiantes de la UNCUYO, la Asociación Civil para una Nueva Argentina, la Asociación Civil Nuevos Espacios Ciudadanos, y organismos e instituciones estatales de derechos humanos. Según la redacción del proyecto, “Vivirá la memoria…” trabaja sobre “la articulación de actores educativos, sociales y gubernamentales que aporten en la formación de una metodología respetuosa de la libertad de expresión y formadora de un tejido social necesario para el bienestar común, como una herramienta eficaz para el abordaje de otras problemáticas de derechos humanos”. Rodrigo Aguilar, coordinador por el municipio, explicó las potencialidades y desafíos de un proyecto en el que trabajan 100 estudiantes sobre las historias de 25 personas desaparecidas:

“El objetivo es traer la historia de los compañeros y dejarla registrada para dejar bien en claro su lugar, porque lo que la historia oficial hizo con el terrorismo de Estado fue desaparecerlos. El eje es tratar de que aparezcan sus identidades, quiénes eran y qué fue lo que les pasó, sus relaciones, pensamientos y figuras, a través del recuerdo de sus familiares y compañeros de militancia. La necesidad de reconstruir estas historias tiene que ver con el rol del Estado a partir de la voluntad política de Néstor Kirchner en cuanto a la memoria, la verdad y la justicia. Así es como el intendente Abraham ha trabajado para que la memoria tenga su lugar en el municipio. Hay una nueva lectura social sobre la dictadura y eso genera disputas que todavía cuestan mucho. El hecho de que se recuerde el 24 de marzo aún genera resistencias entre los docentes. Esto requiere de la sinergia de varios actores sociales. Cuando la voluntad estatal existe, todo se potencia y se amplían los lugares de participación. Para que la recuperación de la memoria sea realmente colectiva y plural, el Estado debe jugar un rol fundamental”.


La escuela puente

“Trabajar con los estudiantes es una herramienta que se convirtió en objetivo porque el proceso de investigación lo hacemos junto con ellos y los profesores. A la vez que se levanta la memoria de una persona desaparecida, se transfiere la experiencia de y a los estudiantes. Esto ha tomado un lugar dentro del proyecto. Podríamos hacer las cosas más rápidas, pero no, consideramos sus tiempos. Es un doble objetivo, hacer aparecer la memoria y hacer la transferencia pedagógica”, señaló Aguilar.

Los grupos de estudiantes que actualmente participan son de las escuelas Pinto de Villanueva, Luis Quesada Bermejo de Bermejo, el CEBA de Puente de Hierro, el CEBA Osvaldo Calamarde de Buenanueva y el CENS Patricias Mendocinas. La experiencia se da vía talleres, charlas y entrevistas semanales en los espacios educativos. Los grupos trabajan alrededor de la historia de una persona desaparecida en particular, recogiendo y reflejando los testimonios de quienes lo conocieron. Entre las vidas tratadas se encuentran las de Margarita Dolz, Rodolfo Vera, el matrimonio Campos-Alcaráz y su hijo, Martín, y Blanca Graciela Santamaría.

Sobre Santamaría, secuestrada-desaparecida de la casa familiar en 1976, investigan Valeria Fernández, Gladys Rodríguez, Marcela Ortiz, Alejandra Martínez, Miriam Ortiz y Gisel Sarli, del CENS Patricias Mendocinas, con un entusiasmo, un respeto y un compromiso manifiestos desde el inicio del proyecto y hacia su continuidad. El nivel de información acerca del contexto de la época y de las relaciones sociales de las personas investigadas crece tras cada entrevista, como la que les brindó Mariú Carrera en octubre pasado. Desde allí, ellas hablan de cómo articulan pasado con presente, miran lo que muchas no conocieron, o tuvieron invisibilizado, desde otro punto de vista que les permite “romper con la idea que no se puede mirar o no se puede hacer”. Lo cotidiano del terror, el silencio social y la dimensión de sus consecuencias en lo personal y comunitario son algunas de las realidades que las estudiantes han vislumbrado a partir de esta experiencia.

Un lugar en el mundo

Otro aspecto complementario del enfoque pedagógico son los sitios de la memoria. Guaymallén es uno de los departamentos que más señalizaciones tiene. Según Aguilar, “los lugares son muy importantes, uno de nuestros objetivos es relacionarlos con la memoria para que la gente los pueda vislumbrar en su cotidianidad. Es decir, tal persona nació acá, acá fue a la escuela, allá militaba, y ahí la desaparecieron. Por eso hemos frenado las señalizaciones, para que se den a través de este proyecto, más colectivo y comunitario, con el involucramiento de los estudiantes”.

Uno de esos sitios, creado este año, es el Boulevard Margarita Dolz, que homenajea a quien también fue secuestrada y desaparecida de su casa en Guaymallén, pero en mayo de 1978. Cristina Coll, Carmen Dolz y Alejandro Dolz, hermano de la víctima, fueron entrevistados por las y los estudiantes. Alejandro narró la experiencia a Edición UNCUYO:

Familiares de Margarita Dolz

“Es un aprendizaje fundamental. Emociona mucho cuando los chicos preguntan por Margarita como si fuera un personaje cercano, preguntan detalles, hacen búsquedas acertadas, inteligentes, cuestionan por qué a ella, algo que ni los juicios han podido resolver. Es importante que sepan conceptos como ‘detenido-desaparecido’ y que construyan el relato en contrario a la teoría de los dos demonios, tan presente en el discurso social todavía. Tenemos una democracia con resabios de autoritarismo en cada uno de nosotros, hay que apoyar la militancia en los barrios porque permite desarrollar los vínculos necesarios para que las cosas funcionen en un proyecto social. Hay muchas cosas que no se entienden aún, hay un vacío muy grande en la historia porque el cuento lo contó la dictadura.

La otra historia

La edición de Vivirá la memoria estará a cargo de la UNCUYO, en tanto la impresión correrá por parte del gobierno provincial. La intención es hacerlo público en 2014, a través de presentaciones en barrios, escuelas y clubes. Sin embargo, algunos de sus frutos ya son ostensibles, como la denuncia a Fiscalía a partir del testimonio de una hija de un trabajador municipal y delegado sindical, asesinado el 24 de marzo de 1976. Amplió Aguilar:

“La investigación ha permitido conceptualizar mejor lo que significó la dictadura cívico-militar. A través de testimonios hemos podido revelar las torturas psicológicas y presiones a las que eran sometidos los empleados municipales. Hubo prácticas como encerrarlos en un sótano apenas marcaban tarjeta. El intendente de facto les preguntaba ‘¿Seguís pensando como pensás? Bueno, entonces mañana volvés al sótano’. Es decir, además del registro y la reconstrucción, la investigación se extiende a las causas”.

“Hacemos este proyecto principalmente por los chicos que vienen, para que puedan contar lo que pasó a sus hijos, y sus hijos a sus hijos, este es el rol de la memoria. Si la historia la escriben los verdugos vamos a volver a perderla. No vamos a perder dos veces con quienes mataron a los compañeros. Se está en buen camino, entre todos y colectivamente damos esta lucha”.

Esta nota fue publicada en unidiversidad.com en diciembre de 2013

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