VUELE BAJO PORQUE ABAJO ESTÁ LA VERDAD

Borradores peronistas de una noche de verano. La mente corre, las palabras salen, los dedos se
mueven rápidamente, las ideas se entrelazan unas a otras, pero el papel no alcanza. Los caracteres
encuentran su límite y me obligo a no decir todo lo que pienso. Porque se hace largo, porque les
puedo aburrir, porque la puedo pifiar. O todo eso junto. Porque mejor meter la basurita debajo de
la alfombra. Porque mejor no lavar públicamente los trapitos. Porque el famoso “hacerle el juego
a la derecha” viene bárbaro para no cambiar nada. En este texto no encontrarán palmaditas en la
espalda. Lo mejor está por venir, porque siempre se puede volver a nacer. He aquí el deseo de
prender el fuego para iluminar donde duele.

Por La Observadora Participante

En Argentina nos mueven las pasiones, nos empuja una especie de fanatismo que expresamos y llevamos a todos lados: la música, el fútbol, la amistad, la comida y por supuesto, la política. Y en ella, es el peronismo -ese amplio movimiento nacido a principios de la década del ´40 del siglo pasado- quien marca las aguas de la pasión hasta el día de hoy.
Zona Crítica propuso ponerle palabras al peronismo mendocino, pensar, escribir, compartir sobre su estado de situación y las estrategias que viene desarrollando. Tomé el guante y asumí el desafío de entrar en tal reflexión y responsabilidad. Me mueven las preguntas, pero estoy situada.
Soy peronista, soy mujer, feminista, millenial, treintañera pero laburante desde los 14 años. Juego al intento de ponerle nombre al mundo que habito y creo que uno de los caminos al conocimiento es hacer cosas con las palabras. Y saber que quien hace se equivoca y quien habla tiene más margen de error que quien se mantiene calladite. Hace poco me dijo un psicólogo “escribimos sobre lo que pensamos porque es el modo en que pensamos lo que escribimos”. Vaya si tiene sentido, no?
NOTA DE LA AUTORA: el siguiente artículo está escrito en inclusivo. No se asuste, no se vaya, no se pierda, no se espante. Simplemente aquí se habla para todas las personas: yo – vos – él/ella/elle – nosotres – vosotres – elles. Mujeres, varones, putos, tortas, travas, trans y + Repita conmigo: el masculino, es masculino. No es universal.
Sigamos: si hay algo que resulta complejo es definir al peronismo. Porque es movimiento, partido y gobierno. Porque es justicialismo, menemismo y kirchnerismo. Porque hay tantas definiciones como autores. Y a los fines de esta nota no es imprescindible trabajar con un manual de conceptos históricos o políticos, en tanto, las “Veinte Verdades” se constituyen como un legado permanente para encontrar lo medular de su identidad.

“Estás desorientado
y no sabés
qué trole hay que tomar
para seguir”

Es sabido que el estado de situación por el que atraviesa el peronismo local no es bueno, está en crisis desde hace tiempo y se expresa, públicamente, en resultados electorales. Las derrotas en las urnas ya parecen ser una costumbre, de hecho las nuevas generaciones que han militado y votado al peronismo en sus distintos frentes, no han tenido la experiencia de saborear y festejar la victoria desde hace casi una década. Digamos como que militamos y votamos a dirigentes que pierden una elección tras otra.
Fue en el 2011 la última vez que la sociedad mendocina eligió al movimiento de la Justicia Social,  llevando a Francisco Pérez al sillón de San Martín. Paco ganó por amplia diferencia, un domingo 23 de octubre (cumpleaños de Charly García), contra Iglesias, el candidato de la UCR y con un importantísimo arrastre nacional de la compañera Cristina Fernández de Kirchner, con el famoso 54%.
El vía crusis peronista comenzó en las elecciones legislativas del año 2013 y de allí en más no ha hecho otra cosa que profundizarse, hacia afuera y hacia adentro: 2013, 2015, 2017, 2019. El rosario cuenta 11 derrotas en 12 elecciones. La figura de Alfredo Cornejo se volvió cada vez más fuerte, proyectándose desde la intendencia de Godoy Cruz, hacia lo largo y ancho del territorio provincial.
A eso también hay que sumarle que una fuerza pequeña como el FIT, llegó a conquistar un 14% de votos. Este hecho fue sorprendente aunque el fenómeno duró poco. El radicalismo obtuvo más del 47% frente a un flaco 27% que permitió la llegada de Alejandro Abraham al recinto nacional. ((Abro paréntesis, porque claro, todes recordamos aquella elección en la que el intendente de Guaymallén dejó su cargo municipal para ser diputado en Buenos Aires, dejando a su hombre de confianza. Abraham se despidió de la intendencia del municipio con mayor caudal electoral,
confiándole el poder a Luis Lobos y deseando que “en 2015 Guaymallén siga siendo peronista”… La historia ya sabemos cómo sigue. Puso en juego su cargo de Diputado Nacional -al que había llegado dejando su cargo como Intendente-, para disputar en 2015 contra Lobos por el municipio, perdieron los dos, ganó la UCR. Lobos fue condenado a cuatro años y medio de prisión por los delitos de defraudación al Estado y administración fraudulenta, además de inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. Alejandro Abraham es senador provincial desde 2017 y volvió a perder la elección municipal 2019. O sea cada dos años “el pelado” mantiene el carguito asegurado)).
2015 fue un año oscuro para el peronismo en gran parte del país y Mendoza no fue la excepción.
Esta vez fue el turno de Adolfo Bermejo contra el crack de la política local, el ex gobernador y actual diputado nacional Alfredo Cornejo. Los resultados arrojaron un 48% vs 42% a favor de la alianza radical-PRO (con la participación activa de Libres del Sur, fuerza política que alguna vez, allá lejos en el tiempo, fue piquetera y popular). La elección fue desdoblada, en la nacional volvimos a perder, esta vez contra Julio Cleto no positivo Cobos, que fue el candidato a senador que obtuvo casi el 43% de los votos, frente a nuestra Anabel que solo pudo conquistar el 30%. Y en el medio de todo esto, Macri se impuso, Scioli perdió en una campaña sin ganas, sin guita, sin conducción política clara y con mucha, muchísima soledad. Les pibes a falta de conducción política, se autoconvocaron y salieron a militar al candidato del peronismo. También a la patriada se sumaron los más pobres, el subsuelo que veía con preocupación que si no habían logrado salir de la pobreza con 12 años de peronismo kirchnerista, se les venía la noche más negra. Algunas paredes decían“el candidato es el proyecto”, mientras que programas de TV e intelectuales del kirchnerismo criticaban al mismísimo candidato. En fin. Les votantes no eligieron ni al candidato ni al proyecto. Faltó poco. 600 mil votos en un balotage nos separaron de la continuidad. Pero perdimos. Y como en el fútbol, las pasiones se definen por goles, podés haber jugado manso partido, pero si no metiste los goles adentro del arco, fuiste.

“Y en este desencuentro con la fe
querés cruzar el mar
y no podés”

El fantasma de las malas administraciones peronistas recorría la provincia y las legislativas del 2017 nos dieron otro duro golpe (¿lección?). Las internas brotaban por todos lados, se rompían los frentes de cotillón, la autocrítica no aparecía, la liga de los intendentes apretaba y el kirchnerismo se monopolizaba en la figura de La Cámpora. El resultado de todo esto: la derrota, otra vez. Incluso en las elecciones generales tuvimos menos votos que en las PASO, un fenómeno bien interesante de analizar. “Barritas” que ganan PASO y pierden generales. Los números de aquella elección marcaron una diferencia de más de 20 puntos entre el rejunte radical-pro y el peronismo. En esta batalla el FIT ya era solo un recuerdo, desplazado por el crecimiento de Protectora que posicionó a José Luis Ramón, a través del Partido Intransigente, con más de 17% de los votos.

2019 ya se sabe. Catarata de derrotas, algunas victorias difíciles y los resultados esperados para los intendentes históricos (en la que será su última (re)elección). Rody Suárez le ganó la gobernación a Anabel Fernández Sagasti en un round histórico, con una diferencia de 15 puntos. Mientras tanto, el operador camporista -aliado al mago negro-, enviaba audios “moralizando a la militancia” hasta los últimos minutos del domingo del 29 de septiembre, pidiendo que “lleven a votar al guacherío, que estamos a 3 puntos de ganar la elección”. Emmm bue´. Sólo un pasaje fugaz vivimos el 11 de agosto de este año, en las elecciones primarias para la categoría de diputades nacionales, resultando ganador el Frente de Todos, por 3% de diferencia contra Juntos por el Cambio. Luego Cornejo revirtió esos escasos puntos y le ganó a Marisa Uceda por más del 50% de los votos, frente a un 36% y monedas para el FdT.
Pero como bien nos dijo el Indio Solari, “nos merecemos bellos milagros y ocurrirán”. Así fue que llegó el tío Alberto y nos abrazó a todas, todos y todes, con la esperanza de poner la Argentina de pie. Sin embargo son muchas las dificultades (nacionales y regionales) para cinturear y cabalgar de aquí en adelante, grandes luchas por la distribución del poder y las famosas internas se pondrán a prueba en esta nueva etapa.

“Perdoná si al evocarte
se me pianta un lagrimón”

Como expresé al comienzo, creo que la mejor manera de entender y definir al peronismo son nuestras verdades. O mejor dicho por el General Perón “no hay nuevos rótulos que califiquen a nuestra doctrina ni a nuestra ideología, somos lo que las veinte verdades peronistas dicen”.
¿Cuánto y cómo expresa el peronismo mendocino nuestra doctrina? Entendiendo por “peronismo” a la enorme base que constituye nuestro movimiento, a los sectores de la “dirigencia” que conducen el Partido Justicialista, sindicatos, organizaciones, el frente electoral y la oposición legislativa ¿Cómo interpretar estas “verdades” a la luz del siglo XXI? He aquí muchas preguntas y algunas reflexiones, espero ansiosa para leer los suyas cuando terminen de leer esta nota.
La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés: el del pueblo. La primera y única misión es estar donde hay que estar, para poder comprender histórica y políticamente el interés popular, levantar esa bandera y desarrollar la lucha institucional garantizando que esa necesidad se convierta en derecho. Porque claro, como bien afirma la segunda “verdad”, el peronismo es esencialmente popular. Todo círculo político es antipopular y, por lo tanto, no peronista. Epa, epa. ¿Algune hoy es capaz de imaginar el mundo de la política sin los “círculos políticos”? Sabemos de los círculos rojos y de las mesas chicas. Antipopulares porque tienden a la desvinculación con las causas del pueblo, se genera un alejamiento progresivo de las problemáticas de interés nacional y provincial, a medida que crece la discusión chiquita de los intereses corporativos, sectoriales, partidarios. Se generan luchas internas con altísimas dificultades para construir acuerdos y sintetizar diferencias, se estanca la doctrina. Y sumo otro elemento que vemos a diario: se enseñan y se aprenden (a modo de traspaso o herencia) métodos de internismo, pseudo dirigentes y falsos referentes que cocinados en su propio ego, cierran las instancias de debate y van en contra de la necesaria democratización que demanda el siglo XXI.
De la mano de esa misma idea, nuestra doctrina afirma que el peronista trabaja para el MOVIMIENTO. El que en su nombre sirve a un círculo o a un caudillo, lo es sólo de nombre. Esta “verdad” me encanta para poder pensar el peronismo. “El peronismo no es un partido político,  es un Movimiento Nacional, donde todos somos modestos servidores”, nos dijo Perón. Quizás haga falta mucha, pero mucha humildad y amor para trascender en nombre del movimiento y la Nación argentina. Quizás por eso también sean tan fáciles las desviaciones personalistas que vemos, vivimos y padecemos una y otra vez al interior del peronismo. El caudillo, el cacique, la bandita, la barrita, la mesita, la grupa. Hay de todo.
Durante estos últimos años hemos oído una y otra vez aquello de la “renovación”, “lo nuevo”, “los pibes”, como si la juventud fuera un valor en si mismo o la garantía de terminar con tradiciones caudillistas y obsecuentes. Ojo con esto! que se viene viendo una especie de servilismo grosero que se acomoda de a poco, por un cargo, por un lugar en una lista, por un laburo, por prestigio social.
Otro detallito no menor es que producto de esta desviación la revisión y la autocrítica se vuelven casi una utopía. Hay tanta militancia peronista a la que se le ha negado la posibilidad de hablar, decir, criticar, en nombre de una supuesta organicidad, en nombre de una supuesta conducción y es muy alto el costo que han pagado quienes han decidido hacerlo.
Aclaración pertinente: podemos estar bajo la dirección y órdenes de un compañero (rara vez de una compañera) con mando o cargo superior en un sector, en una organización, en el partido, pero dejamos de estar obligades a hacerlo si quien dirige no sirve lealmente al Movimiento, al Pueblo y a los intereses de la Patria.
En esta etapa que se abre, uno de los ejes fundamentales para la recuperación nacional es la discusión en torno al trabajo, porque como afirma la “verdad” n°5, el trabajo es un derecho y es un deber. “Gobernar es generar trabajo”. Alberto Fernández y su equipo de gobierno lo han puesto como una prioridad. Hay mucho que hacer para que ese lineamiento llegue hasta Mendoza, comandada por el radicalismo-Pro, en un modelo de exclusión, desocupación y pobreza, largamente consolidado. Las MAYORÍAS en Mendoza entienden que la creación de trabajo y la generación de ingresos, debe darse en un marco que respete la naturaleza que habitamos, la montaña que nos protege y la poca agua con la que regamos nuestra agricultura y que bebemos en nuestros hogares.
Así como demuestra no entender eso, el peronismo mendocino está aún muy lejos de comprender y representar los intereses de los sectores de trabajadores y trabajadoras más humildes, de la Economía Social y Popular, de la Economía Familiar, Rural y Comunitaria. El peronismo mendocino se debe un debate bien groso respecto al agotamiento del modelo económico desarrollado durante el siglo pasado. Se muestra preocupado por “la cultura de la uberización”, pero a la vez la “renovación peronista” aprueba Uber adentro de la Legislatura, mientras tiene a los taxistas haciendo quilombo en la calle. Otra de esas leyes aprobadas de la noche a la mañana.
En tiempos donde la política ha sido degradada a su mínima expresión, es fundamental que el Movimiento Nacional recupere la herramienta principal de transformación, porque la política no es para nosotros un fin, sino solo el medio para el bien de la Patria, que es la felicidad de sus hijos y la grandeza nacional. Pero entonces si la política es el medio… ¿cuál es el fin? ¿Quién decide quiénes son candidates y con qué criterios? ¿Cómo se explica que muchas veces ni conozcamos a les compañeres que integran las listas electorales? ¿Por qué hay que seguir votando a quiénes han perdido una elección tras otra? ¿Al servicio de qué y quiénes están ocupando esas bancas? ¿Cúanto se valora, se reconoce y se integra a quienes hacen política sin recursos, sin bancas, sin tener la oportunidad de participar de una elección más que repartiendo boletas? Qué incómodo resulta debatir esto ¿no?
El Justicialismo es una nueva filosofía de la vida, simple práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente humanista. ¿El “Laudato Sí” nos guía junto al “Modelo Argentino”?
Resulta interesante en este contexto revisar las nociones de: cuidado de la casa común, cultura del descarte, crisis civilizatoria, cambio de época, modelos de producción y estructuras de poder, limitación máxima de los bienes no renovables, la dura crítica a la privatización del agua (“derecho humano básico, fundamental y universal” dice el Papa Francisco), pobreza y agresión ambiental, el acceso al trabajo decente como prioridad, límites al poder financiero. ¿Cristianismo y Revolución?
Es que la línea política que desarrollamos, los proyectos estratégicos, los movimientos tácticos, la identidad peronista que se vive en los hogares mendocinos (porque no es cierto que no exista en estas tierras), deben conducirnos a construir desde todos los ámbitos esa Argentina socialmente Justa, económicamente Libre y políticamente Soberana. En pleno siglo XXI los movimientos sociales se expanden y nutren con fuerza en la región latinoamericana, vienen a interpelar la actualización y profundidad de lo que consideramos una Argentina socialmente JUSTA.
Contraponen otra forma de construir y disputar la política. ¿Qué viene a mostrar el feminismo popular? ¿Por qué incomoda tanto en el seno del movimiento? ¿Hasta dónde se reproduce la injusticia y la violencia hacia las mujeres y disidencias al interior de la política? ¿Cuánto lugar tienen en la alta política les excluides y descamisades de esta etapa? ¿Desde dónde y cómo se hace política para quienes se inventan el laburo, trabajan pero carecen de todo derecho? ¿Qué se ha hecho para que la provincia sea económicamente LIBRE? ¿Cuáles son las oportunidades que debemos desarrollar creativamente, sin abandonar el camino de la liberación nacional? ¿De qué hablamos cuando hablamos de una provincia SOBERANA hoy? ¿Qué sectores internos se enfrentan a la idea de soberanía? ¿Cómo se integra el ecologismo/ambientalismo a nuestro movimiento en las demandas de este siglo?
Y por último, la “verdad” más verdadera… En esta tierra lo mejor que tenemos es el pueblo, dijo Perón. ¿Será que el pueblo nunca se equivoca y marca siempre el rumbo (aunque no coincidamos con él)? ¿Se expresa en las urnas y en las calles? Si les peronistas se deben al pueblo y a los intereses de este ¿cómo explicar que se pierda una elección tras otra? ¿En Mendoza hay conducción y representación de las mayorías populares? Si lo mejor que tenemos es el pueblo ¿les representantes representan al pueblo de Mendoza? ¿Cómo es y qué desea el pueblo mendocino? ¿Cuáles son sus intereses? ¿Sus motivaciones, sus luchas y sus formas de organización? Quienes han decidido ir al frente y tomar el guante para conducir la provincia, el movimiento, el partido… ¿pueden responder estas preguntas con coherencia y convicción (sin biri biri)? Si el pueblo no es homogéneo pero siempre se expresa en mayorías, ¿cómo vienen sintetizando las diferencias, diversidades y contradicciones los distintos sectores de la dirigencia peronista en Mendoza? ¿A quiénes representan? ¿A quiénes conducen? ¿Qué sectores dirigen estratégica y políticamente las luchas por derechos en el siglo XXI?

A modo de cierre

En Mendoza la militancia ve con preocupación la orfandad política. El partido es solo una maquinaria electoral con algunos intentos fallidos de ponerlo en movimiento. Las unidades básicas y locales peronistas son un sueño romántico. Vemos por un lado el desfile de obsecuentes por conveniencia y por otro lado el de desilusionades que se han vuelto a sus casas por no encontrar un lugar. Millenials y centennials que maman política y han tenido el honor de ser criades con Néstor y Cristina, pero lejos están de la formación de cuadros que promovía el peronismo. Un feminismo que crece en nuestras filas, mientras es fuertemente resistido por patriarcas y gerentes de la política, aceptado porque está de moda para otros, pero nada de discutir el poder, hasta ahí llega la apertura.
Compañeras empoderadas que siguen abriendo camino, intentando construir alianzas de mujeres con mujeres, aprendiendo. Aprendiendo mucho y con ello, equivocándose un montón. En el discurso el feminismo se incorpora, pero en la práctica sigue resultando más conveniente la alianza con el compañero, no vaya a ser cosa de quedar en el camino por hacerse las rebeldes. Vemos con mucha preocupación y muy poca autocrítica, barrios abandonados y visitados sólo cada dos años.
En los impares. Con la boletita en la mano y la sonrisa en la boca. Que no falte la selfie. Vimos también en los últimos días, un peronismo que no sabía si salir a luchar por el bien común más preciado como es el agua o si criticar a quienes salían porque son la “clase media ambientalista y gorila”. Peronismo y confusión. También escuchamos el silencio letal de una dirigencia que no se pronunció, en su gran mayoría, frente a la inédita represión desatada por el gobierno provincial  contra esta lucha. Y ahí, ahí te estás pasando de la raya, estás llegando a los límites de la falta de
solidaridad y representatividad política.
Hemos visto también a un sector de la juventud que se acomoda calladito debajo de la banca de sus dirigentes, detrás del sueño de “llegar”. Una juventud peronista muy poco rebelde y muy poco cuestionadora que tampoco ha dado muestras de abrir el partido, de convocar abiertamente a todos los sectores, de jugársela por los nuevos movimientos, les excluides, las mujeres y disidencias en lucha. Que ha permitido y reproducido violencias machistas explícitamente.
Sabemos de la invisibilización permanente que sufren muchísimos compañeros y compañeras en su quehacer territorial cotidiano, de aquellos que pretenden autodesignarse “referentes” montándose sobre el laburo de base ajeno, de quienes en nombre de “lo popular” no son capaces de reconocer en la política (no en el discurso) ni a los pobres ni a las mujeres, y muchísimo menos a las disidencias sexuales. También fue notable el desinterés que expresó gran parte de la dirigencia peronista cuando seis estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales denunciaron a Mauro Aguirre, quien fuera su profesor universitario, dirigente de una reconocida agrupación estudiantil y miembro del PJ. No fue hasta que la justicia lo mandó en cana que aparecieron las reacciones. Mientras tanto escuchamos a compañeros y compañeras (sí, compañeras) poner en duda los hechos, criticar a las pibas, plantear alianzas con una agrupación que encubre un violador (sí, un violador) y que en nombre de la unidad, nos obligaban a convivir con ellos y ellas en la campaña electoral y en actividades impulsadas por el partido.
Hemos asistido azorados a la expulsión de militantes que cuestionaron el poder en organizaciones políticas que se la dan de revolucionarias, mientras sostienen en su conducción a un maltratador, que nada brillante se destaca en su currículum político y que se fue de su banca siendo el legislador que menos proyectos presentó en cuatro años… ¿qué habrá estado haciendo en nombre del peronismo ahí cómodamente sentado? A otres les rajaron por no repetir como loritos “Cristina, la jefa”. Hay quienes solo se preocupan por sostener su municipio y de ahí no salen. Hay quienes proyectan un modelo provincial pero jamás se la juegan en el esquema nacional. Y claro, también hay quienes poco tienen de construcción territorial y su única espada parece ser mirar siempre lo nacional pero no mostrar capacidad/voluntad para gobernar Mendoza pensando en Mendoza, no en Buenos Aires.
El peronismo es todo esto y muchas contradicciones más. ¿Pa´que lo vamo´a negar? Ese lado oscuro que tanto cuesta discutir. Sin embargo, a la misma vez y con muchísima fuerza, es el único movimiento que ha sido capaz de garantizar derechos a los sectores que luchan. Que ha hecho del amor una categoría política. Que convirtió el trabajo en el motor de la liberación. Que ha hecho de la liberación el sueño permanente. Que le dio a las mujeres un lugar fundamental en la historia nacional. Que ha enfrentado a la oligarquía. Que ha construido una identidad. Que ha dado los días más felices a su pueblo. Que ha escrito la historia de muchas generaciones, junto a sus líderes, amados por el pueblo. Y cuánto pero cuánto significa todo esto. Una razón que nos da todos los motivos para apostar al único movimiento político que representa a las mayorías argentinas.
Por eso, en memoria de Evita, Perón y Nestor, hoy más que nunca la única lealtad del Movimiento Nacional debe ser con nuestro pueblo. Ahí está la llave. Ese es el camino.

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